Nadie me espera No es lo mismo
Mar 08

ecuador-149

Se trata de dar rienda suelta al deseo, crear el artificio de que todo es novedad, de que todo está vivo y circula, que la materia sigue movimiento y se transforma, que la tierra se mueve y uno siente que pertenece a esa vorágine, a la fiebre del cambio, ahora estas mallas fosforitas con estampados de Versalles, ahora esta camisa de fuerza con corchetes que sólo se desabrocha con los dientes, ahora este modelito de ropa interior bioluminiscente (…)

Columna de opinión, Revista On, DEIA

 Las Rebajas

Convendrán conmigo en que ese abrigo recubierto de suave lana de oveja tailandesa alimentada de algodón del Congo, con grecas que simulan la posición de los bailarines de Bagdad en color de teja florentina no es realmente necesario. Pero su precio está rebajado al 70%, ¿hay alguna razón para no llevárselo puesto ya mismo? 

 

Los expertos dicen que las rebajas del 2010 tienen pinta de ser las más agresivas de la década. Cuando escucho el término “agresivo” se me viene a la cabeza la imagen de una manada de mujeres con aspecto de branquisaurio, pico en sierra y una cola de varios metros dispuestas a arrancar el cuello a quien sea por alcanzar el último paquete de dos por uno en camisetas. ¿Compra compulsiva? No, delirio conjunto. Porque este maremagnum de personas y artículos con etiqueta rebajada tiene todas las características de un ritual, fusión del individuo con la masa, imitación, contagio emocional, ilusión y espejismo compartido.

 

Si quiere participar de la fiesta, ante todo, no haga la maldita pregunta: ¿realmente te hace falta ese par extra de pantalones? Porque no se trata de eso. No hay que pensar. Se trata de dar rienda suelta al deseo, crear el artificio de que todo es novedad, de que todo está vivo y circula, que la materia sigue movimiento y se transforma, que la tierra se mueve y uno siente que pertenece a esa vorágine, a la fiebre del cambio, ahora estas mallas fosforitas con estampados de Versalles, ahora esta camisa de fuerza con corchetes que sólo se desabrocha con los dientes, ahora este modelito de ropa interior bioluminiscente, todo para llegar a ese momento tan placentero como perverso, en que la banda magnética de la tarjeta de crédito se desliza por la caja registradora y uno exhala con aire de victoria “ya es mío”.

 

Los precios, esos números siniestros que pueden llevarnos la felicidad o la desdicha, se hacen cada vez más pequeños y uno empieza a temer que como Alicia en el cuento, el mundo también haya empezado a encoger. Encogen las mangas del jersey, la cama, la abuela, el ánimo, la cuenta corriente, el filete de pollo también encoje. Hasta mi armario ha empezado a encoger sospechosamente, no cabe todo lo que quiero meter en él y he tenido que comprar uno más grande, con lo que la habitación también me ha encogido. El encogimiento del mundo parece un proceso imparable, no hay más que ir a los grandes almacenes, no cabe ni una hormiga y en los probadores entran seis personas a la vez. Entre tanto aprieto es imposible tener perspectiva de lo que ocurre, comprender las consecuencias de nuestros actos cotidianos, todo se reduce al aquí y al ahora, ¿el sistema económico mundial no estaba en crisis? Dios mío, no entiendo nada. ¿Estará encogiendo también la capacidad craneal y por ende la inteligencia humana? Ahora mismo voy a por la cinta métrica. Luego les cuento.

2 Responses to “Las rebajas”

  1. Aletheia Says:

    Junto al filete de pollo se te ha colado una j juanramonística.
    Hábil mirada sobre el fenómeno social de masas de chirriar en almacenes de consumo, en pieles, abrigos y billetes.
    Por mi parte, no engroso el armario, que me mira como un ataúd enmohecido. Pero, por lo visto, también han reinventado a las princesitas Disney, y aunque Alicia es más antigua y literaria, no se ha librado, así que ¿por qué no hacer del armario uno “lleno de sombra”, tomando a Gamoneda?
    Tras esta desbordante nadería, un saludo.

  2. Susana Says:

    vaya, gracias! Le das mucho aire fresco a esta página…por cierto, yo sí que hice mi parte, me compré un sombrero. bss.susana

Deja un Comentario, para que tu comentario sea publicado tienes que tener uno anterior aprobado, son cosas del spam