Ene 25

Ella se espolvoreó los verticilios. Su perigonio cristalino estaba recubierto de nucela. Dos sinérgidas flanqueaban la ovocélula. El cormo forzó la plasmogamia, mediante la intermitente relamida del peonzo. Ante la apertura de las tecas, sintió hasta cuatro megásporas, provocando una fuerte neblina del plasmodio. El gladiolo embarrancó, en lo más cítrico de la apomixis. Zoosporas flageladas recorrieron su esclerocio. Así entró en el balido: ¡Talííiiiiia!.
Glucum, Glucum, Glucum.
Se fecundó la flor.
Enero 27th, 2010 at 23:19
Releo sodoma y gomorra (à la recherche… IV) el encuentro vegetal de Jupien y Charlus: «éste, clavado súbitamente en su lugar delante de M. de Charlus, arraigado como una planta ».
(…)“con que astucias, qué agilidad, qué obstinación de planta trepadora, la mujer inconsciente y visible busca el órgano masculino!”
reminiscencias del gíglico… y Proust!
chapeau!