
“Bienvenido al servicio de atención telefónica de nuestra compañía. Espere, por favor. Lamentablemente, todos nuestros teleoperadores están ocupados. Mientras permanece a la espera, podemos ofrecerle un surtido completo con la biografía del emperador Funchú, sus mejores momentos, las pasiones de la dinastía, las luchas por el poder en el seno de su lecho, la traición de su perrito caniche”
Columna de opinión, Revista ON, DEIA.
RECLAMACIONES TELEFONICAS
Sin duda Ud. se habrá enfrentado alguna vez a una de esas voces metálicas, impersonales y desesperantes que pueblan el servicio de atención telefónica de múltiples compañías. Pongamos que quiere usted poner el grito en el cielo porque compró un Router pensando que era un picador eléctrico y en pleno arranque de ira marca el servicio 666 de reclamaciones. Entonces se topa, de pronto, con la novena sinfonía de Bethoveen, que a modo de entrenamiento zen le mantiene durante más de diez minutos a la espera. “Espere, por favor. Marque dos si quiere hacer el pino puente. Marque seis si quiere bailar una sardana y se ha clavado una punta de seis centímetros de acero en el dedo gordo del pie. Marque nueve si Eva María se fue, con su bikini de rayas. Espere, por favor. Marque catorce veces la tecla de asterisco si sabe la respuesta a nuestra pregunta de concurso: ¿Quién fue el emperador Funchú? A: Un emperador chino. B: Una marca de zumos. C: Un personaje de la Guerra de las Galaxias. D: Un espía de entreguerras. Si quiere utilizar el comodín de la llamada, cuelgue ahora y llámenos cuando tenga la respuesta. Espere, por favor. Si su pregunta está relacionada con nuestro servicio de reembolso, manténgase a la espera. Espere, por favor. Todos nuestros teleoperadores están ocupados”.
Angustiado por las múltiples opciones que se ofrecen y sin ser capaz de determinar cuál es la que mejor se ajustaba a su deseo, decide marcar la tecla tres. “Bienvenido al servicio de atención telefónica de nuestra compañía. Espere, por favor. Lamentablemente, todos nuestros teleoperadores están ocupados. Mientras permanece a la espera, podemos ofrecerle un surtido completo con la biografía del emperador Funchú, sus mejores momentos, las pasiones de la dinastía, las luchas por el poder en el seno de su lecho, la traición de su perrito caniche”
Entonces sí, ya ha tenido suficiente, esto es el colmo ¿Pero cómo –se pregunta, rígido de la ira- cómo es posible que el perrito caniche del emperador Funchú traicionara al emperador Funchú? ¿Es que no tienen sentimientos, esos inocentes perritos? ¿Y por qué lo han ocultado, todos estos años, los medios de comunicación de masas? Eso sí que se merece una reclamación, cueste lo que cueste, es momento de morir por la causa, en este instante ha tenido Ud. la visión que produce el quiebro definitivo en el destino de sus días y con furia presiona las teclas asterisco/algodón/punto/nueve/stop.
“Bienvenido al servicio telefónico de compra de animales de compañía. Espere, por favor. Si quiere un perrito salchicha, marque uno. Si quiere una avutarda afroindia, marque dos. Si quiere acogerse al plan orangután, marque tres”. Y así, viajando por los infinitos bucles del servicio de atención, hipnotizado por esa voz impersonal que con dulzura le pide que presione las teclas una y otra vez, seducido por todas las alternativas, usted comienza a envejecer, espere, por favor, abrazado a su perrito salchicha, espere por favor. Espere, por favor, es decir, envejece esperando encontrar la solución válida para su problema, espere por favor, la opción correcta que satisfaga ese deseo de no sabe bien qué, espere, la opción definitiva que muestre la respuesta a los por qués y los pero cómos, por favor, por favor, espere.
Diciembre 10th, 2009 at 13:32
Jajaja!!!! Deliranteeeeeeee!!!