
”A lo largo de la vida conoces a mucha gente que parece estar desplazándose frenéticamente en horizontal, como si tuviera que recorrer de cabo a rabo un almacén, y otras personas que por el contrario, cuando te miran fijamente con sus ojos vibrantes, entiendes que han llegado sin moverse a los confines verticales de lo imposible.”
Extracto de la columna de opinión Café con Luz, Diario de Noticias-DEIA
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El ser humano se consume tratando de desplegar todos sus deseos en sentido horizontal, extendiendo el radio de acción de su ansiedad como una mancha de aceite, y olvidando que por vocación irremediable, los tesoros siempre han preferido permanecer sumergidos. A lo largo de la vida conoces a mucha gente que parece estar desplazándose frenéticamente en horizontal, como si tuviera que recorrer de cabo a rabo un almacén, y otras personas que por el contrario, cuando te miran fijamente con sus ojos vibrantes, entiendes que han llegado sin moverse a los confines verticales de lo imposible.
Este afán de descender al núcleo fundido del enigma parece ser el motor que ha llevado a algunas especies a colonizar los fondos abisales, esas regiones del océano sumidas en la perpetua oscuridad, de aguas gélidas y presiones insoportables. Hace años los científicos creían que estas regiones estaban desiertas, pero el reciente libro de Claire Nouvian, “Criaturas abisales”, ofrece un imaginario difícil de creer sobre la variedad de la vida que existe en estas regiones ignotas: pulpos con orejas, fósiles vivientes con alas y membranas, medusas vampiro y todo tipo de criaturas bioluminiscentes, sacadas del cuaderno de dibujo del más vibrante de los locos.
Resulta difícil de creer que estos seres hayan podido renunciar al más preciado de los bienes que es la luz, pero la naturaleza, en cambio, parece haberles compensado con una sensibilidad extrema en forma de tentáculos gelatinosos, orejas expandidas, ojos del tamaño de balones de fútbol, y membranas flexibles para disfrutar de la sensualidad de la vida.
De todos ellos, hay uno verdaderamente enigmático, el Grimpoteuthis sp. o Pulpo Dumbo, un pulpito que recuerda al popular comecocos de color naranja de la vieja nintendo. A menudo los sumergibles lo sorprenden posado en el fondo, enfrentado en soledad al universo negro, con el manto extendido alrededor. “¿Qué hacen inmóviles en la oscuridad?”, se pregunta la autora de este libro. “Nadie lo sabe.”
A punto de iniciar un viaje que se me antoja largo, me siento como uno de esos ejemplares de pulpo diminuto al que le hubiera caído una costilla de ballena de diez metros de largo en la cabeza, y que fuera a ser arrastrado por una red de pesca a superficie. Pamplona, la ciudad en la que he pasado los últimos siete años, recuerda a uno de esos fondos submarinos condicionados por la escasez de luz, donde las criaturas que allí viven son tímidas, tiernas y brutales, que a fuerza de vivir la alegría bajo presión se han convertido en biolumniscentes y que fulgen con una rara y grotesca intensidad.
Dada la sensibilidad de su fisonomía, la mayoría de las criaturas que viven en estas profundidades se resquebrajan en miles fragmentos nada más emerger en superficie. Modelada por la presión centrípeta de esta ciudad, donde el júbilo y el dolor funde en un mismo mineral precioso, sé que yo también estallaré en mil trozos nada más salir de ella.
“A lo largo de la vida conoces a mucha gente que parece estar desplazándose frenéticamente en horizontal, como si tuviera que recorrer de cabo a rabo un almacén, y otras personas que por el contrario, cuando te miran fijamente con sus ojos vibrantes, entiendes que han llegado sin moverse a los confines verticales de lo imposible.”
Septiembre 10th, 2009 at 21:38
Dice Jaume Sanllorente que cuando fue a Bombay todas las piezas del puzle que él era se cayeron y volvieron a colocarse de otra forma. Ese recolocación ha dado lugar a una obra que impresiona a cualquier ser humano (http://www.sonrisasdebombay.org/home.htm).
Susana dice que “sé que yo también estallaré en mil trozos nada más salir de ella”. ¿Qué nuevo mundo creará tras reinventarse a sí misma para que los humanos que seguimos en la falsa protección de la oscuridad tengamos un simple atisbo de que existe algo más más allá del fondo marino?