Mar 28

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“Unos botones luminosos me invitan a seleccionar duración, ritmo, intensidad y calorías a quemar. Pulso todos a la vez.” 

 

Columna de opinión, Revista ON, Diario de Noticias-DEIA

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Mar 11

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                                                   Ilustración, Michael Sowa

“Lo malo de cuando eliges algo es todo lo que dejas de elegir, esa colección de lo que no fue, los cadáveres de lo que te has perdido.”

Columna Revista ON, DEIA

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Mar 08

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Se trata de dar rienda suelta al deseo, crear el artificio de que todo es novedad, de que todo está vivo y circula, que la materia sigue movimiento y se transforma, que la tierra se mueve y uno siente que pertenece a esa vorágine, a la fiebre del cambio, ahora estas mallas fosforitas con estampados de Versalles, ahora esta camisa de fuerza con corchetes que sólo se desabrocha con los dientes, ahora este modelito de ropa interior bioluminiscente (…)

Columna de opinión, Revista On, DEIA

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Mar 02

 

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Que alegría ¡ay! Abrazar alguien a quien hace mucho que no tocas, olerle el pelo.

 

Y qué pena, qué tristeza, cuando alguien a quien amas te da la espalda y se va al otro extremo de la cama, y ya no le encuentras el pie.

 

Hay peores torturas en el mundo, pero esa, debería estar

entre las diez primeras. Por el dolor tan agudo que inflige en cuestión de milímetros.

 

Estas cosas que escribo, parecen tonterías.

 

Parece tontería, recordar

 

las piedras ardiendo bajo los pies, el fango fino del río, en el que chispeó, de pronto, una culebra.

 

Cuando caí, desde la bicicleta, al matorral de ortigas, y el veneno me hacía verlo todo del revés.

 

El agua azul sobre la frente en la Isla de Comino, después de una severa insolación. El tacto de las sábanas heladas, cuando el cuerpo quemado por el sol, se introdujo en ellas.

 

Sí, esto es poesía para tontos.

 

Cuando le tiré una pelota de gomaespuma al cerdo, y se la tragó entera, y yo le metí la mano en la boca para sacársela, y le toqué la lengua.

 

El frío a la sombra en la casa de Bodón, las telarañas del desván en la cara, y un tarro, allí, de vaselina para labios, su superficie ondulante, el relieve de las letras doradas.

 

La gente no quiere tener responsabilidad en el infierno de las personas, su filosofía es,

mejor no tocar.

 

Pero ¡oídme! Esto pienso: tenemos un compromiso con la alegría de las criaturas.

 

Sí, sí, lo digo con el dedo en alto.

 

Manolo García,

vas cantando por ahí “te quiero tanto, me tengo que ir”.

 

Y “qué solo estoy, voy hacia casa, nadie me espera”

 

¡Ja!