Dic 24

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                                H. Haeckel, Actiniae

 

 

“Tactos purísimos, a saber: la flor plisada dentro de un tratado de botánica, la carta bajo la cama, el vientre del erizo sobre cualquier superficie y el tentáculo del pulpo en la corriente. Los seres más exquisitos al contacto son las serpientes, las tizas, y las dunas, y los lactantes que reconocen un pecho con el simple roce de una de sus pestañas. El tacto más harto de lindezas: el canibalismo de los jerseys de lana alrededor del cuello.”

 

Los amántopos, próxima publicación, Diputación de León

Dic 20

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“De la ira que produce la soledad nacen actos estúpidos pero verdaderos. Ejemplo, respirar. Ella empieza así: mirar el techo, inflar el diafragma. Inflar inflar inflar. Tanto absorbe que los árboles apuntan sus orejas hacia el nuevo viento, que huele a humano y a dulce como el que avisa de lluvia sin severidad de amenaza.

 

Inspira ella y silba formando una horquilla con el dedo índice y pulgar en la boca. El nítido silbido se parece tanto a la palabra silbido en sí, que recuerda a una explicación sencilla de cómo se comenzó a jugar con los nombres. El silbido suena nítido, fascinante, y ella empieza segregar de nuevo hilo de la risa.

 

El oye el silbido y todo su cuerpo se tensa. ¡Por fin una señal clara y pura! Galopa corriendo.

 

A tí acudo, quieren decir sus ojos expectantes. Acudir a la llamada de alguien amado es un acto concreto, por el que jadear de júbilo y cansancio.

 

Ella está riendo todavía no sabe por qué. Él se satisface, se recrea en el mecanismo de biela-manivela, pistón, cilindro, cigüeñal, en la perfección mecánica de su carrera.

 

- ¡Yo corto las cebollas!, resuelven en voz alta, al unísono.

 

Así es como los amantes recuperan su cuerpo y su silencio.”

 

Poema incluido en el libro “Los amantes que no se dijeron el nombre”, próxima publicación en Colección Provincia, Diputación de León.

Dic 13

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Ilustración: Cecilia H. Molano

“No se puede pensar en el cuerpo porque en el instante que se piensa el cuerpo ya se ha transformado en otro cuerpo. Toda intervención intelectual sobre el cuerpo se reduce a un estudio sobre las mudas del cuerpo, a sus huellas, a sus señales, a sus restos de gloria o de naufragio. El diálogo basado en las palabras es una forma de archivística, los pensamientos se hablan como se hablan dos baúles abiertos. Otra cosa es cuando un ojo, por ejemplo, se encuentra con otro ojo y sus cuerpos inician una conversación en el plano puramente físico: chispas, brillos, parpadeos, ahí sí empieza la verdadera comunicación: Buenos días, ¿hoy que te duele?.”

¡Me duele la belleza!, gritó el ojo izquierdo, y cruzó por él un relámpago de lágrima.

 

Inédito, inspirado en la obra de Cecilia H. Molano

 

Dic 07

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“Bienvenido al servicio de atención telefónica de nuestra compañía. Espere, por favor. Lamentablemente, todos nuestros teleoperadores están ocupados. Mientras permanece a la espera, podemos ofrecerle un surtido completo con la biografía del emperador Funchú, sus mejores momentos, las pasiones de la dinastía, las luchas por el poder en el seno de su lecho, la traición de su perrito caniche”

 

Columna de opinión, Revista ON, DEIA. Continuar leyendo »