Nov 23

untitled“El común de los mortales acepta generalmente que la suerte es caprichosa y la voluntad del hombre tiene libertad para decidir, en el último momento,  hacia dónde quiere ir. Pero desde el punto de vista del fatalista, los sistemas sólo pueden evolucionar de un modo: del peor posible. La fatalidad no es un producto negativo del azar, o un contra-azar, sino un sentido inequívoco de destino: el de ir, gradualmente, hacia lo todavía peor”.

Columna de opinión, Café con luz, Revista ON

 

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Nov 15

gustavklimt

Gustav Klimt, Neue Galerie, New York

 

 

“Ya se demostró hace tiempo que la mujer no es un animal, salvo que haya una onza de chocolate de por medio. Que para ser mujer habría que tener límites al norte, al sur y al noroeste y que la mujer no tiene tiempo para eso, que no entra nunca bien el suéter, porque entre otras cosas, la evolución desarrolló mecanismos expansivos para la inteligencia, no podía ser cuestión de concentrarlo todo en un cráneo de seiscientos centímetros cúbicos y no salir jamás de ahí, a oler el parque. Demonios, qué palabra rara, mujer, cómo se me escapa.  ¿Será por eso, por qué sino, la obsesión artística de los hombres por situar los límites de lo femenino, imprimir mapas de anatomía y clasificarlos como fósiles que contradigan la movilidad perpetua, húmeda, irritante si se quiere para una piedra, de lo vivo?  Yo no sabía que era mujer hasta que alguien me lo dijo. Caramba, qué susto. Todas esas colecciones de desnudos de señoritas abiertas de patas en los bocetos a lápiz de la Neu Galerie.  Los turistas observan, con aire solemne, oh. Siendo yo mujer o avestruz de la Patagonia, haber pagado quince dólares, para ver esto. ¿Arte? Por favor, para mí una horchata chufi.”

 

Nov 12

anzuelo_antonio-mas

La húmeda lengua comienza por bordear el dedo índice, luego el anular, el dedo corazón, recorre el delicado inicio de la piel bajo las uñas, hay un instante en que confunde el despegarse de la lengua con el entreabrirse de los lóbulos, ya no hay cartílago ni yema, sólo dedos que se cierran, se entreabren en la boca, llevan la lengua a la otra lengua, forman un solo hilo de saliva.

 

La boca se hace de pronto una boca compleja y fundida, un continuo de área barrida con el beso, los dedos de una mano entran y salen de la boca, arrastran la saliva hacia los lóbulos, hacen una esfera dentro de otra esfera, como dos peces las lenguas se entrelazan, los dedos se topan con algo torpe que parecen otros dedos, el cabello tira de ese hilo, no son otros dedos, son una mano fría, amor, amor, responde, no respiras por qué, llamen a una ambulancia, ¡Llamen!.

Inédito, Microcuento.

Nov 04

veletas

Ha llegado el otoño al Café del Pájaro Cantor…

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