Ene 25

Ella se espolvoreó los verticilios. Su perigonio cristalino estaba recubierto de nucela. Dos sinérgidas flanqueaban la ovocélula. El cormo forzó la plasmogamia, mediante la intermitente relamida del peonzo. Ante la apertura de las tecas, sintió hasta cuatro megásporas, provocando una fuerte neblina del plasmodio. El gladiolo embarrancó, en lo más cítrico de la apomixis. Zoosporas flageladas recorrieron su esclerocio. Así entró en el balido: ¡Talííiiiiia!.
Glucum, Glucum, Glucum.
Se fecundó la flor.
Nov 12

La húmeda lengua comienza por bordear el dedo índice, luego el anular, el dedo corazón, recorre el delicado inicio de la piel bajo las uñas, hay un instante en que confunde el despegarse de la lengua con el entreabrirse de los lóbulos, ya no hay cartílago ni yema, sólo dedos que se cierran, se entreabren en la boca, llevan la lengua a la otra lengua, forman un solo hilo de saliva.
La boca se hace de pronto una boca compleja y fundida, un continuo de área barrida con el beso, los dedos de una mano entran y salen de la boca, arrastran la saliva hacia los lóbulos, hacen una esfera dentro de otra esfera, como dos peces las lenguas se entrelazan, los dedos se topan con algo torpe que parecen otros dedos, el cabello tira de ese hilo, no son otros dedos, son una mano fría, amor, amor, responde, no respiras por qué, llamen a una ambulancia, ¡Llamen!.
Inédito, Microcuento.
Jun 03

Álbum de la libélula
Sólo se amaban a través del cristal, uno en cada cara. Las yemas de sus dedos, al deslizarse, producían el mismo sonido que las suelas de goma sobre los pisos mojados. La nariz, las manos y los pechos se oprimían como peras aplastadas contra la ventana. Habían encontrado el modo de amarse en superficie, evitando las mezclas recíprocas de la sustancia. Sus cuerpos se perseguían en una coreografía lenta y torpe, como los polos de un imán. Y al besarse, un beso sin espesor, sus bocas parecían globos rellenos de pintura que alguien hubiera lanzado contra el cristal.
Aquel día, alguien había desmontado los grandes cristales del ventanal para limpiarlos.
Ellos, sin sospechar nada, fueron al encuentro.
Microrrelato incluído en “Los ladrones de cerezas”
May 03
Art nature, Xenakis Dimitris
Eran unos locos ejemplares: jugaban ordenadamente con los botones y las mecánicas de los relojes, y se relamían los dientes unos a otros para quitarse los tropiezos después la cena, esas pieles de manzana que siempre dañan las encías.
Una tarde asistieron a los ejercicios de natación sincronizada del equipo femenino. Los locos aplaudían enfebrecidos, se mordían la lengua, daban alaridos de emoción. “Nos sentíamos desnudos”, confesó más tarde uno de ellos.
Al acabar el espectáculo, volvieron a la casa y asesinaron a los peces.
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Abr 07

Fotografía: A. Gutiérrez
“El hombre que despierta, abre un ojo, cierra el ojo, abre el ojo, descubre el asombroso parecido que tienen los campos de trigo con el vello dorado que cubre los senos de la mujer, y bajo la luz del amanecer, hunde su rostro en ellos y vuelve a dormirse.”
Extracto de “La campesina fascinada”
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Mar 09

El beso a la mano, el beso a los ojos, el beso a la boca.
Dad al beso lo que es del beso.
Extracto de “La campesina fascinada”
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