Abr 08

Haiku #1 with Susana Barragués. from Cecilia Molano on Vimeo.

Videopoema finalista del Festival Cosmopoética 2010.

Video: Cecilia Molano

Texto: Susana Barragués

Gracias, Ceci!

Mar 28

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“Unos botones luminosos me invitan a seleccionar duración, ritmo, intensidad y calorías a quemar. Pulso todos a la vez.” 

 

Columna de opinión, Revista ON, Diario de Noticias-DEIA

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Mar 11

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                                                   Ilustración, Michael Sowa

“Lo malo de cuando eliges algo es todo lo que dejas de elegir, esa colección de lo que no fue, los cadáveres de lo que te has perdido.”

Columna Revista ON, DEIA

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Mar 08

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Se trata de dar rienda suelta al deseo, crear el artificio de que todo es novedad, de que todo está vivo y circula, que la materia sigue movimiento y se transforma, que la tierra se mueve y uno siente que pertenece a esa vorágine, a la fiebre del cambio, ahora estas mallas fosforitas con estampados de Versalles, ahora esta camisa de fuerza con corchetes que sólo se desabrocha con los dientes, ahora este modelito de ropa interior bioluminiscente (…)

Columna de opinión, Revista On, DEIA

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Feb 23

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Una vez, la abuela se cortó la mano con el filo de un vaso roto.

La hendidura no era, en realidad, más grande que un rasguño.

 

La mano de mi abuela tenía la piel fina, con ella,

tocaba los rostros de las fotografías, se acariciaba los cabellos,

estiradísimos en la frente como cintas de hierba que el viento está a punto de arrancar.

 

Las ciruelas verdes, bajo el agua, tienen la piel tirante como si fueran a estallar.

Las ciruelas secas no reflejan la luz. Se plisan y plaf,

adiós.

 

Sólo fue un pequeño rasguño, pero su piel se resquebrajó en mil facetas, como una capa finísima de caramelo crujiente.

 

La piel se tiñó de una sangre muy roja.

 

Con la aguja de coser, mi madre le dio una puntada grande, de esas que se dan para hilvanar, para hacer la primera prueba de un vestido.

 

Esa tarde, la abuela se durmió al sol.

 

Y sí que brillaba.

 

Feb 06

 

imgp16171  Album de la libélula

Es prácticamente imposible resumir el cúmulo de casualidades que dirigen todas nuestras acciones y cómo el azar, en su sinfonía orquestada, produce verdaderos milagros cotidianos que la mayor parte de las veces pasan desapercibidos.

Columna de opinión, Revista ON Continuar leyendo »

Feb 02

 

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Ante todo, hay que dejar constancia de la satisfacción que me producía contemplarte. Esto es así, es correcto escribirlo porque es preciso, se ajusta a los hechos.

 

Hay que comprender también que esto no volverá a repetirse y asumir que es posible acostumbrarse.

 

Lo demás (describir el reflejo en tu pupila, el fuego, la asimilación súbita de tu pensamiento) es humillar, reducir a vulgar el lujo que suponía poder mirarte en silencio.

 

Tú no tenías visión sobre ti. Esto supone que la pertenencia de tu imagen me correspondía por entero en esos instantes. Sólo yo sé qué resplandor y sombra tenía tu rostro.

 

Que yo sepa, los relojes, las paredes, todavía no tienen ojos.

 

Yo te veía. Entre mi ojo y el tú contemplado, había una extensión, una concreción palpable, una colección de cosas. Tu señalabas y yo miraba donde se posaba tu vista. Veíamos a un tiempo el mismo objeto, por ejemplo, el trozo de un camión sobre un charco, una pieza de metal que brillaba con extraña intensidad.

 

El pasado sucede de forma rápida. El presente era infinito. Al escribir renuncio para siempre a que estar viéndote siga ocurriendo. Es decir, asumo el hecho de que verte forma parte del pasado.

 

Sólo queda decir que había una satisfacción en contemplarte. Esto es así, es correcto escribirlo porque es preciso, se ajusta a los hechos.

 

No voy a preguntar si ese trozo de metal sigue brillando, o éramos nosotros, la coincidencia de nuestros ojos posados sobre él, los que le hacíamos brillar.

 

 

Ene 25

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Ella se espolvoreó los verticilios. Su perigonio cristalino estaba recubierto de nucela. Dos sinérgidas flanqueaban la ovocélula. El cormo forzó la plasmogamia, mediante la intermitente relamida del peonzo. Ante la apertura de las tecas, sintió hasta cuatro megásporas, provocando una fuerte neblina del plasmodio. El gladiolo embarrancó, en lo más cítrico de la apomixis. Zoosporas flageladas recorrieron su esclerocio. Así entró en el balido: ¡Talííiiiiia!.

 

Glucum, Glucum, Glucum.

 

Se fecundó la flor.

 

Ene 18

 

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En las cocinas de los pisos compartidos desaparecen los huevos, el pan, el chocolate y muchas veces desaparece también el último inquilino sin dar explicaciones. De un día a otro pasas a compartir la intimidad con un extraño, es decir, tienes que toparte en albornoz y saliendo de la ducha a alguien a quien solo dirías “buenos días” por la calle. También tienes que verle llorar, escuchar sus peleas de trabajo, enamorarse, desenamorarse, enfermar, cantar, quemar las lentejas y abrirle la puerta si olvidó las llaves. Continuar leyendo »

Dic 24

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                                H. Haeckel, Actiniae

 

 

“Tactos purísimos, a saber: la flor plisada dentro de un tratado de botánica, la carta bajo la cama, el vientre del erizo sobre cualquier superficie y el tentáculo del pulpo en la corriente. Los seres más exquisitos al contacto son las serpientes, las tizas, y las dunas, y los lactantes que reconocen un pecho con el simple roce de una de sus pestañas. El tacto más harto de lindezas: el canibalismo de los jerseys de lana alrededor del cuello.”

 

Los amántopos, próxima publicación, Diputación de León